Historia

Semblanza histórica

La historia del Instituto de Neurocirugia es inseparable de la vida del Dr. Alfonso Asenjo Gómez (* Valparaíso 17 de Junio de 1906 -† Santiago, 29 Mayo 1980). Está reservado para los elegidos tener una visión y hacer de ella el motivo de su vida, es lo que le pasó al Dr. Asenjo. No es fácil hacer un resumen de su obra, pero hay hitos de su vida que vale la pena recordar. Se recibió de Médico-Cirujano en 1928, en la Universidad de Chile, trabajó en Cirugía general en sus primeros años y entre 1935 y 1936, en Alemania, hizo su especialización con Tönnis en Neurocirugia. Desde EE.UU., en 1938, escribe a las autoridades de la época el proyecto para crear el Instituto Central de Neurocirugía y Neuropatología de Chile. Sus peticiones tuvieron eco en su gran amigo el Dr. Salvador Allende que como Ministro de Salubridad de la época le dio todo el apoyo para construir, en dependencias del Hospital El Salvador de Santiago, el Servicio de Neurocirugía. El 20 de Octubre de 1939 la Dirección General de Beneficencia y Asistencia Social fundó en Chile dicho Servicio, que llegó a ser 3 años después el Instituto de Neurocirugía. En Noviembre de 1939 se le dio la organización definitiva, se nombró el personal y el 22 de febrero de 1940 abrió sus puertas a la atención de los enfermos.

El 7 de Noviembre de 1940 se inaugura el Pabellón Harvey Cushing, formado por los departamentos de Neuropatología, Neuropsicología, Cirugía experimental y biblioteca, fecha que se mantiene hasta hoy como aniversario.

Con fecha 8 de Abril de 1943 los Drs. Ignacio González y Enrique Laval, de la Dirección General de Beneficencia, transforman el Servicio en Instituto Científico con la función de preparar nuevos especialistas, dar a conocer la especialidad en todo el país y auspiciar la investigación científica en los campos de la morfología, biofísica y fisiología cerebral.

En 1945, dentro del plan general de construcción del centro hospitalario del Hospital del Salvador, una de las alas del nuevo edificio estaba destinada a dar cabida al Instituto. Asenjo se adelantó e ideó su propio proyecto. Se dedicó por completo a su estructuración y diseño. El 19 de Mayo 1950 el Ministerio de Educación Pública a través de un Decreto Supremo crea el Instituto de Neurocirugia e Investigaciones Cerebrales de Chile, firmado por el Presidente de la República, Gabriel González Videla. Este hecho no sólo fue un cambio de nombre si no que fue el paso decisivo para obtener financiamiento propio y no depender del Hospital del Salvador. Financiamiento que por lo demás venía del presupuesto correspondiente a la Universidad de Chile.

Durante el año 1952 se aprobaron dos importantes decretos por el Consejo Universitario de la Universidad de Chile que terminaron por sentar las bases de nuestro Instituto. Uno aprueba su Reglamento y el segundo declara al Instituto como dependiente de la Facultad de Medicina de dicha Universidad.

El sábado 25 de Abril de 1953 se inaugura el edificio actual del Instituto de Neurocirugia e Investigaciones Cerebrales con 120 camas, terminando así una parte del sueño de Asenjo.

Asenjo, Valladares, Villavicencio, Contreras, Riesco (Otorrino), Schweitzer (oftalmólogo) y muchos otros formaron la escuela de la Neurocirugia chilena que se transformó en un referente obligado para los neurocirujanos del mundo.

El Instituto pasa a llamarse Instituto de Neurocirugia Asenjo.

Mientras el mundo era testigo de la Segunda Guerra, Asenjo daba su mensaje de paz y de ciencia. El 1º de enero de 1944 se publicó el primer número de la revista Journal of Neurosurgery impulsada por Asenjo y otros 4 neurocirujanos norteamericanos (G.Horrax, K. McKenzie, G. Spurling y W. McKraig).

El impulso que Asenjo le dio a la Neurocirugia chilena se vio interrumpida en septiembre de 1973, cuando fue exiliado a Panamá. Desde entonces se posó en Chile un estancamiento de su desarrollo, para transformarse hoy en una especialidad más de la medicina y su Instituto ha sobrevivido angustiosamente durante muchos años.

Hoy asistimos a una transformación histórica de la estructura de la salud pública chilena, tenemos la responsabilidad de asumir el legado que nos dejara Asenjo, para volver a retomar el camino de progreso que plasmó en su mensaje cuando inauguró el Pabellón de H. Cushing:

“…Progresar, progresar siempre, será la norma de este servicio: para ello, contamos todos los que aquí estamos lo exigiremos a los que deseen penetrar a través de su puerta, ampliamente abierta, con dos pilares fundamentales: Voluntad férrea, perseverancia e infatigabilidad frente al trabajo.”

El próximo 25 de abril se cumplirán 50 años del actual edificio, esperamos se transforme en el inicio de una nueva

Dr. Alfonso Asenjo Gómez