Entrevista del Director INCA

El Instituto de Neurocirugía fue creado en el año 1939, gracias a la iniciativa del Dr. Alfonso Asenjo. Fue concebido en aquellos entonces como centro de referencia nacional para la resolución de problemas neuroquirúrgicos y como centro formador en la especialidad de Neurocirugía. El desarrollo del Instituto y de la propia especialidad convergen desde entonces al servicio de la comunidad: por sus características y su rol dentro de la red asistencial pública de salud, existe plena comunidad de intereses entre quienes administran directa e indirectamente el Instituto y quienes ponen sus competencias al servicio de atender a las necesidades neuroquirúrgicas de la población chilena, como es el caso de nuestros especialistas.

Con el tiempo, la Neurocirugía ha ido estableciendo polos de desarrollo en varias regiones del país, reservándose el instituto la resolución de la patología más compleja, que suele ser derivada de esos centros regionales. El vínculo con esos centros se asienta, por lo general, en que muchos de los especialistas que van a regiones han sido formados en el Instituto.

Por otra parte, el Instituto sirve a los propósitos de la red asistencial del Servicio de Salud Metropolitano Oriente, territorio donde el mismo reside. Esto marca un doble rol para su “gestión en red”. El primero, antes enunciado, como punto de referencia nacional en asuntos de mayor complejidad o asuntos que las regiones no se encuentran en situación de resolver y, el segundo, para la población a cargo del Servicio de Salud, más amplio en resolución y absorbiendo patología de complejidad mediana. En ocasiones se hace difícil ordenar una respuesta adecuada a esta doble perspectiva, pero esa obligación es parte de nuestra realidad.

Tenemos una dotación de personal competente y comprometido con nuestro quehacer. Y esto que señalo no es un “lugar común”. Es posible observarlo cotidianamente. Todos, cada uno en su lugar de trabajo, comprenden perfectamente la tarea y saben que el paciente y sus familias son el eje central de nuestra preocupación. Suele suceder que se trata de familias que acompañan a pacientes graves y nuestro personal conoce de sus preocupaciones y sentimientos. Mucho de este comportamiento de nuestro personal es herencia de una larga tradición de servicio que se despliega desde los tiempos de Alfonso Asenjo y quienes posteriormente le sustituyeron. Puedo citar sin problemas el proceso de toma de decisiones colectivas que implica las reuniones que todos nuestros médicos realizan en forma conjunta, antes de pasar visita. Allí se discuten los casos y se deciden las prioridades quirúrgicas, a través de una conversación respetuosa, madura, formativa y de muy alto nivel técnico. Gestión Clínica.

Por cierto tenemos problemas: niveles elevados de ausentismo por enfermedad en algunos estamentos del personal nos llevan a las preguntas fundamentales acerca de las razones de aquello, que por desgracia no conocemos bien, pues el empleador es ciego al diagnóstico. Pero sospechamos que el cansancio reside en las espaldas de nuestro personal, que se desempeña en sistemas de turnos frecuentes y que hace uso de un gran número de horas extraordinarias para reemplazar al que falta. Todo ello con pacientes que requieren de especiales cuidados. Este es un verdadero círculo vicioso.

Por último y aún tratándose de un hospital muy bien dotado, con los más sofisticados adelantos tecnológicos de la especialidad, el Instituto vive sus momentos cotidianos en un edificio sólido pero antiguo, que en ocasiones se hace estrecho para nuestro buen desempeño y para nuestra vida en el trabajo. Tenemos –hay que reconocerlo- una cierta limitación en nuestra capacidad instalada física para prestar los servicios que la población demanda, lo que se expresa en cirugías No GES que esperan para su realización y que nos comprometen con metas cuyo cumplimiento nos demandará un especial esfuerzo. Enfrentamos, entonces, un doble desafío: cómo lograr hacer más ahora con los recursos disponibles –expandiendo horarios, operando los días sábado- y, por otra parte, cómo proyectamos nuestro desarrollo y levantamos un proyecto de futuro que nos interprete y que nos permita servir más y mejor a la comunidad.

En todo esto estamos trabajando. 

Marcos Vergara Iturriaga
Director Instituto Neurocirugía

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